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Sunday, June 05, 2005
ENTRETENIMIENTO/ Los Dioses del despecho
El despecho tiene una historia más antigua que el amor y hasta los dioses han llorado por culpa de una traga maluca.

Era el final de mi primera historia amorosa montado en mi triciclo, despojado de retórica y resignado a la sabia inutilidad del esfuerzo. En mi boca prevalecía el sabor a quipitos y el sinsabor del intento fallido.

De mi corazón bajaba un pequeño hilillo de sangre, cual jugo de mora, que bañaba mi camiseta de Mazinger y llegaba hasta la punta de mi zapato.

El rompimiento era inevitable. Laurita me iba a terminar. Ya decía yo que eso de enamorarse de una niña de seis años, cuando yo apenas tenía cuatro y estaba en Kinder, no me iba a llevar a ningún Pereira. Sin embargo, eso a punta de Milo y de galletas con crema, la pena se iba desapareciendo y es la hora en que ni me acuerdo del color de la lonchera de la susodicha.

Con el tiempo comprendí que el amor era cosa seria. En la radio, las historias tristes del vallenato y las despedidas dolorosas de la música de plancha me tenían bastante precavido. Por eso, tan pronto me regalaron mi primer walkman empezaría a escuchar a los que hoy son los abuelitos del rock, para cambiarle la letra y el ritmo a mis penas.

En la adolescencia corroboré que “en el amor como en la guerra todo se vale” y que perder era ―como dice Sergio Cabrera― cuestión de método. Eso a mí cualquiera no me iba a patear el corazón y la lonchera porque sí. No, señora. A mí me traducían al castellano esa carta de despedida con letra Timoteo.

Génesis de los corazones rotos
El despecho siempre ha estado inherente al ser humano, basta con revisar la historia de los griegos. Según cuentan Zeus, el dios de dioses, creo a Pandora, la primera mujer, para castigar a los humanos, porque a don Prometeo le dio por robarse el fuego, privilegio exclusivo de las deidades.

Pandora, cumpliendo con el encargo, abrió la cajita de sorpresas y liberó todos los males y enfermedades en este mundo. Por eso, a todas las descendientes de Pandora, el sexo femenino, se les conocería como Bellos diablos o Bellos males. Hasta ahí no hay signos de desamor ni de sufrimiento salvo un breve dato histórico de reflexión.

Principales aportes
El meollo del asunto empieza con Hera, la esposa y hermana de Zeus, a quien debían limarle los cachos cada ocho días, porque su marido no se privaba de relacionarse con cuanta diosa, semi-diosa o mortal se cruzara por su camino. Divinamente con los hijos extra-matrimoniales de Zeus se podía formar todo un ejército.

La historia seguiría con Afrodita, diosa del amor, pero que en realidad no lo es más que del sexo. Esta muérgana tenía relaciones con dioses y mortales, pero ninguno se enamoraba realmente de ella, ni ella de ellos. Solamente, por castigo de Zeus, se enamoró de Anquises, un mortal.

Ante los ojos de la sociedad, una relación diosa-mortal traería habladurías, por eso, la diosa le hizo prometer silencio a Anquises, pero en una noche de farra el señor abrió la bocota y se enteró todo Olimpo. Ya sabrán, entonces, de dónde vienen los chicaneros.

A Medea, la bruja, le sucede algo muy contemporáneo. Por amor a Jasón abandonó todo lo que tenía, traicionó a su padre y mató a su hermano, para que su amado rescatara el vellocino de oro que le daría el trono de Yolco.

Luego de tener dos hijos con él y de complacerlo en todo, Jasón le da `la patadita de la buena suerte´ a Medea, porque le interesaba más un matrimonio de conveniencia con la hija del rey de Corinto. “Así paga el diablo a quien bien le sirve”, diría mi abuelita.

Les pasa, lo que les pasa y no aprenden. Ariadna también traiciona a sus familiares por el amor de Teseo y le ayuda a salir del laberinto. Como recompensa por su amor y sacrificio lo único que consigue es ser abandonada en una playa. Cualquier parecido con los desplantes que mis congéneres actualmente le dan a las niñas son pura coincidencia.

Como notarán no es gratuito que tengamos a un Darío Gómez, rey del despecho, a las Hermanitas Calle y a un Gali Galeano, que hoy pone a los más jóvenes a cantar Me bebí tu recuerdo. Esta vez con la alegría del ska y la voz del Doctor Krápula.

Es evidente que el mundo está plagado de tipos como Zeus, Teseo y Jasón, y de mujeres como Hera, Afrodita, Medea y Ariadna, aunque los tiempos cambian y las formas de sobrellevar una pena de amor son incomparables a las condenas griegas.

Por eso, un equipo especializado en pérdidas amorosas recorrió las principales calles capitalinas, para echarle un vistazo al nuevo panorama.

Cristina Sáenz, que lleva dos años de casada, dice que “lo mejor para salir de `la depre´ es salir con los amigos y tomar muchas cervezas”. De otro lado, Fernanda Luna aconseja que para olvidar la traga “hay que leer y tratar de escribir lo que uno siente en ese momento para desahogarse”. Para Lucía Suárez y Andrea Bonilla, estudiantes de administración de empresas, una pena de amor “se hace más llevadera con una caja de chocolates y saliendo de compras”.

Representando el sentir masculino está Rolando, el primer Robinson colombiano, quien dice que “no hay que llorar por mujeres, hay que ir a buscar más”. Lo mismo piensa Germán, disjockey de 25 años, quien sugiere que “para olvidarla la cosa rapidito la solución es alcohol y niñas”. Camilo Hermida, profesor de diseño gráfico, prefiere ser más cauteloso y quedarse en su apartamento escuchando buena música. “Ojalá que ninguna canción me acuerde de ella” dice.

Hay remedios para todos los gustos y mil formas de asumir el jaque mate. El amor dura hasta que se termina. Lo cierto es que pase lo que pase “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”. Por eso, no le bote mucha neurona al asunto, porque si se pone a hacer cuentas “de mejores sitios lo han echado”. ¡Ayayayay! ¡Canta y no llores!



Por CHRISTIAN PARDO
Para EL TIEMPO

escrito por Christian Pardo @ 11:53 AM  
1 Comentarios:
  • A las 3:43 AM, Blogger Doctora Yvonne dijo…

    hola Christian,
    me encantó tu artículo sobre el despecho y penas de amor. Me encantaría enlazarlo en mi blog "Mal de Amores", pues la verdad es que rara vez se encuentra algo tan bueno sobre el tema. Te pido autorización para copiarlo y pegarlo, porsupuesto con tu nombre y vínculo a tu blog. Qué dices? Saludos!

     
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Christian Pardo, 26 años
Bogotá, Colombia
Periodista, arquitecto de información web, voz comercial y bloguero. Estudiante de Gerencia de Proyectos en Telecomunicaciones. Contáctelo

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